Matanza
de mineros en Cananea
(1906)
- Cananea, Sonora,
2 de junio de 1906.- Veintitres muertos y cerca de veinticinco
heridos fue el saldo del enfrentamiento de obreros huelguistas
y de comandos norteamericanos, que fueron traídos por
las empresas mineras y el gobernador del Estado, para apaciguar
el movimiento iniciado el día de ayer con motivo de una
manifestación obrera que se organizó para pedir
que se les den jornadas de ocho horas de trabajo y un salario
mínimo de cinco pesos diarios.
- Los sucesos
se registraron a partir de las 10:00 horas, cuando llegaron a
esta ciudad desde la estación de Magdalena
20 rurales y 30 agentes fiscales, al mando de Corl. Kosterlitski,
quien venía acompañado de un fuerte contingente
de norteamericanos armados y pertrechados, entre los que se contaban
275 rangers, comandados por el Corl. Rynning.
- El movimiento
de huelga lo iniciaron ayer los miembros de la Oversight, mina
perteneciente a la Cananea Consolidated Copper Co., en donde
se presentó el primer enfrentamiento entre los trabajadores
y los guardias de la empresa, muriendo ocho obreros mexicanos
y dos norteamericanos que laboraban en la mina. Para la noche
de ayer la lucha se había formalizado entre los obreros
y los guardias norteamericanos, quienes usaban balas expansivas.
Un furgón de ferrocarril cargado de armas y parque había
sido descargado en las oficinas de la compañía
minera. Hoy por la mañana todo amaneció más
o menos tranquilo y parecía que iba a haber un arreglo
con los obreros, pero todo cambió cuando llegaron los
norteamericanos armados hasta los dientes y comenzaron a resguardar
las tiendas de raya, el banco, las oficinas generales, la fundición,
la concentradora y lo que aún quedaba del depósito
de madera, que un día antes había sido incendiado
por los amotinados. El gobernador del Estado, Rafael Izábal
y el gerente de la empresa, William C. Greene, trataron de calmar
a los trabajadores, pero quienes hablaron en nombre de éstos
eran inmediatamente detenidos. Se perdió toda esperanza
de llegar a un acuerdo y por la tarde, los obreros organizaron
una segunda manifestación y se dirigieron al hotel donde
se encontraba el gobernador Izábal, con el deseo de hacerle
presente sus quejas en demanda de justicia, pero en la avenida
que conduce a la Mesa, fueron agredidos a balazos por los rangers
y los filibusteros, generalizándose nuevamente el combate,
al que puso término el Corl. Kosterlitski, amagando a
los huelguistas por la retaguardia, cuando la acción era
más cruenta.
- Lázaro
Gutiérrez de Lara y Rafael J. Castro, a nombre del Club
Liberal de Cananea, imprecaron en público al gobernador
Izábal por aquel acto de violación a la Soberanía,
al haberse dejado entrar a los norteamericanos para que disparasen
contra los obreros. Pero esta protesta fue inútil y se
ordenó que los dos fueran encarcelados. Ya al caer la
tarde, los obreros que integraban la manifestación fueron
dispersos, pues no contando con armas con que hacer frente a
los rangers, tuvieron que replegarse en diversas
arterias. Esto fue peor, ya que los norteamericanos en sus caballos,
recorrieron las calles de esta ciudad, matando a quienes creían
que eran revoltosos, muriendo así muchos inocentes, que
por casualidad transitaban por las calles. Hasta fuera de la
ciudad los norteamericanos persiguieron a los obreros, quienes
huyeron a los aledaños para esconderse en los matorrales,
pero hasta allí fueron encontrados y muchos de ellos asesinados
arteramente, aunque la mayoría fueron hechos prisioneros
y entregados a las autoridades municipales. Por la noche, como
a las 22:00 horas, las fuerzas extranjeras fueron reembarcadas
en el mismo tren en que habían llegado a la estación
Magdalena y en esta ciudad sólo quedaron de
guardia los rurales y los filibusteros. El movimiento de huelga
para pedir una jornada de trabajo de ocho horas y un salario
mínimo de cinco peros se había desintegrado.
- Sin embargo,
los trabajadores mineros que han aceptado volver a sus labores
el día de mañana, han sido protagonistas de este
movimiento que sin duda servirá para seguir presionando
para conseguir mejores condiciones de vida a los trabajadores.
Muchos mineros piensan que aunque perdió en esta ocasión
la clase obrera, mucho se ha conseguido.